Sanidad debe protegerse con ciencia y regionalización, no con cierres generalizados: GCMA

La reapertura del cruce ganadero Santa Teresa, Nuevo México–San Jerónimo, Chihuahua, la principal vía histórica para exportar ganado mexicano hacia Estados Unidos, confirma que no existía justificación técnica para mantener un cierre generalizado, aseguró el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

Destacó que durante el primer día cruzaron 400 bovinos, y sumados a Douglas, el flujo alcanzó 1,500 cabezas. Santa Teresa concentró históricamente cerca del 43% de las importaciones estadounidenses de ganado mexicano y se espera que movilice inicialmente entre 750 y 1,600 animales diarios.

Para GCMA, el riesgo del gusano barrenador podía administrarse mediante regionalización, trazabilidad, inspecciones, cuarentenas, tratamientos y vigilancia sanitaria coordinada entre SENASICA y USDA–APHIS.

Expuso que el cierre prolongado redujo el inventario disponible para los corrales de engorda estadounidenses y profundizó la escasez de ganado para sacrificio.* Disminuyó la utilización de las plantas procesadoras y la producción de carne.

Además, contribuyó, junto con el menor hato estadounidense en 75 años, al aumento de los precios pagados por el consumidor.

La reapertura beneficia al ganadero y exportador mexicano, a los engordadores y empacadores estadounidenses —incluidos JBS y National Beef— y, gradualmente, al consumidor de EUA.

Sin embargo, los precios de la carne no bajarán inmediatamente: el ganado mexicano requiere entre cinco y ocho meses de engorda antes de llegar al sacrificio. El efecto sobre la oferta y los costos comenzará a observarse principalmente durante 2027.

Las decisiones sanitarias deben sustentarse en evidencia técnica y científica, no en criterios políticos. Proteger la sanidad no debe significar paralizar innecesariamente un comercio complementario y estratégico para México y Estados Unidos, anotó.

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